Recetas de postres para diabéticos

Las recetas de postres para diabéticos tienen su origen en la diabetes, una enfermedad bastante fastidiosa para quienes la sufren ya que impone un régimen alimenticio muy específico, cuidando especialmente el consumo de azúcar, hoy te traigo un especial de recetas de postres para diabéticos, eso sí, ¡sin azúcar!

Recetas de postres para diabéticos: Torrijas de Semana Santa

Empezamos por todo lo alto, con la receta por excelencia de Semana Santa. Cuántos años esperando a que llegasen estas fechas para ir a comer las torrijas que prepara mi abuela. Aquí tienes la receta, ya sabes, optimizada para diabéticos (las cantidades corresponden a 10 torrijas):

  • 10 rebanadas de pan
  • ¼ leche semidesnatada o sin lactosa
  • 2 huevos
  • 1 rama de canela
  • Canela en polvo
  • Aceite de oliva
  • Mantequilla
  • Sacarina o stevia
  • Edulcorante

Lo primero que debes saber, es que las rebanadas de pan no tienen que ser de un pan del día, si es de 1-2 días antes saldrá mucho mejor. Calienta la leche en un recipiente y añádele la ramita de canela y un poquito de stevia o tres pastillas de sacarina (no ambas).

No es necesario que todo esto hierva, tan solo que la leche se caliente un poco, se disuelva la stevia y la rama suelte su sabor.

En otro plato diferente, bate los 2 huevos, igual que si fueses a hacer una tortilla. Pon a calentar en una sartén de cocina, aceite de oliva y un poco de mantequilla (para que se ablande un poco). Si lo prefieres, puedes echar la mantequilla en un vaso y derretirla en el microondas durante unos segundos, tendrás el mismo efecto.

Volviendo al recipiente con leche y canela, saca la ramita de canela y mete las torrijas para que se queden esponjosas. Pásalas a continuación por el huevo igual que si las empanases y colócalas en la sartén dándole vueltas para que se doren poco a poco.

Sácalas con la espumadera y coloca las torrijas en un plato limpio. Finalmente, mientras están calientes, espolvoréalas con canela en polvo y edulcorante para glasear.

La primera de las recetas de postres para diabéticos está lista!

Recetas de postres para diabéticos: Buñuelos de viento

Otro de los dulces de Semana Santa más típicos son los buñuelos de viento, cuya mayor tradición se encuentra en la ciudad de Valencia. Los incluyo en las recetas de postres para diabéticos porque también son típicos de los meses de marzo-abril y están deliciosos. Ingredientes:

  • 200 gr de crema pastelera
  • 175 ml de agua
  • 3 huevos
  • 30 gr de mantequilla
  • Una pizca de sal
  • Stevia o sacarina

Para elaborar los 200 gr de crema pastelera, en casa tengo un robot de cocina y en 10 minutos la tengo hecha.

Coge un cazo con agua y caliéntalo al fuego añadiendo la pizca de sal y los 30 gr de mantequilla. Cuando esté hirviendo y la mantequilla derretida del todo, agrega la harina y remueve constantemente hasta que veas que la masa se despega de las paredes del cazo de cocina.

A continuación, retira el cazo del fuego dejándolo enfriar un poco la masa. Asimismo, ve añadiendo uno a uno los huevos, mezclando bien todo cada vez que vas echándoselos.

Con la ayuda de una cuchara, coge una pequeña cantidad de masa y déjala caer sobre una sartén con aceite bien caliente. Consejo: no cojas mucha masa ya que los buñuelos aumentan mucho su tamaño. Ve dando la vuelta a los buñuelos mientras se fríen.

La segunda de nuestras recetas de postres para diabéticos está casi lista. Deposita los buñuelos en una fuente y espolvorea con la stevia mientras estén calientes, para que se pegue y se empapen mejor.

Aunque hacer la crema pastelera es opcional, si te has decidido a hacerla este es el momento. Haz un pequeño corte y rellena los buñuelos con la crema para darles un sabor exquisito.

Recetas de postres para diabéticos: Pestiños para diabéticos

¿Sabías que la primera referencia literaria a los pestiños se remonta al año 1528? Fue en la obra de Francisco Delicado, “La Lozana andaluza”. Típico de Andalucía y de otras zonas de España, aquí tienes la receta de pestiños para diabéticos:

  • 250 gr de harina de fuerza
  • ½ vaso de aceite de oliva
  • Ralladura de limón
  • 8 gramos de anís tostado
  • 8 gramos de sésamo
  • 4 cucharadas soperas de stevia
  • 3 cucharaditas de canela molida
  • ½ vaso de zumo de naranja

El primer paso de estos dulces de Semana Santa sin azúcar es dorar el anís y el sésamo en una sartén con un poco de aceite de oliva. ¿Sabes la cantidad de beneficios que tiene el sésamo? Échale un ojo y verás que empezará a aparecer mucho más en tus comidas.

A continuación, elabora con tus propias manos un volcán con la harina de fuerza y vierte el medio vaso de aceite de oliva en todo el centro. A este mismo centro, agrega el zumo de naranja, el anís y el sésamo para amasarlo todo bien con las manos. Deberás parar cuando todo sea una masa compacta.

Mientras extiendes la masa de los pestiños con la ayuda de un rodillo de cocina, calienta una olla con abundante aceite de oliva. Corta en porciones la masa con una cañita y dale la forma de los pestiños poco a poco y con paciencia.

Introduce poco a poco los pestiños en la olla para que se vayan friendo y pásalos unos minutos más tarde a un plato.

Finalmente, tendrás que rebozarlos con la stevia, la ralladura de limón y la canela a partes iguales para que cojan todo su sabor.

Las recetas de postres para diabéticos permiten a millones de personas afectadas por esta enfermedad disfrutar tanto o más que nosotros de los dulces, en este caso, de las recetas Semana Santa. ¿Conoces alguna más que se coma por estas fechas? ¿Qué otros postres sin azúcar has probado?

El secreto de la longevidad japonesa

Quizás, uno de los anhelos del Ser Humano ha sido siempre el de la vida eterna, el de la eterna juventud, estando en tal sentido la Historia llena de leyendas y personajes que ratifican dicho anhelo, como fuera el caso de Juan Ponce de León y su búsqueda de la “Fuente de la Juventud” en La Florida durante la época de la Conquista Española, o el del “Retrato de Dorian Gray” en la famosa novela de Óscar Wilde, un anhelo del que hoy día es ejemplo palmario la obsesión de la gente por tener un cuerpo escultural, por seguir las llamadas “dietas macrobióticas” y por vivir una vida “ligth” con la esperanza de prolongar la expectativa de vida más allá de los cien años, conformándose así una sociedad hedonista de culto al cuerpo.

En buena medida, en esa línea y objetivo, siempre se tomó como ejemplo el caso japonés, un caso sorprendente en el que, contra toda regla, la longevidad de la población superaba con creces la media del resto de la Humanidad. Efectivamente, Japón cuenta con más de 40.000 centenarios, siendo el país del Mundo con mayor expectativa de vida a la luz de estos datos, unos datos que han convertido al país del sol naciente en ejemplo de vida sana, de alimentación equilibrada y de una filosofía de vida que servían de modelo para asegurar una larga y saludable vida, estando ahí sus miles de ancianos centenarios como prueba palmaria de ello. El ph del agua, el comer mucho pepino, la poca carne y el mucho pescado eran argumentos que avalaban esa gran longevidad de los japoneses, aderezado todo ello con estudios científicos que nos indicaban lo equivocados que estábamos con nuestra dieta y lo beneficioso de adoptar el estilo de vida nipón.

Sin embargo, la verdad es que no hay nada nuevo bajo el sol y los milagros, como se dice, “a Lourdes”. Y es que se acaba de descubrir que el tan manido “secreto de la longevidad japonesa” está bastante lejos de lo que creíamos hasta ahora. Efectivamente, las autoridades japonesas comienzan a sospechar que esa longevidad nipona responde más a intereses económicos que a otros factores alimenticios o medioambientales, ya que se ha descubierto que más de 230.000 ancianos, supuestamente mayores de 100 años, están desaparecidos, sospechándose que llevan bastantes años muertos, hecho que, parece ser, se ha ocultado por sus familiares para seguir cobrando las correspondientes pensiones; incluso se cree que la mayoría de estos ancianos centenarios murieron durante la Segunda Guerra Mundial o bien emigraron a otros países donde se les perdió la pista. Estas sospechas de las autoridades japonesas han comenzado a surgir cuando se han descubierto los cadáveres de varios ancianos ya momificados en los domicilios de sus parientes, quienes lo mantenían en secreto, lo que ha provocado que las autoridades japonesas comiencen a investigar sobre estos hechos y otros sospechosos, lo que ha revelado que existen cientos de miles de ancianos centenarios respecto de los cuales no se tiene ninguna noticia.

Así las cosas, parece que el mito de la longevidad japonesa comienza a caer, algo que, sin embargo, ya comenzó a ponerse en duda en 2007, cuando se perdieron los expedientes de las contribuciones a las pensiones públicas de 50 millones de japoneses, lo cual provocó la dimisión del Gabinete del Primer Ministro japonés Shinzo Abe, ya que tal suceso demostró que los sistemas censales del país del sol naciente no eran del todo fiables. Sin embargo, las autoridades japonesas se han apresurado a manifestar que todas estas circunstancias apenas influyen en los datos publicados sobre la expectativa de vida de los japoneses, algo que, sin embargo, comenzaba a ponerse en duda a nivel internacional desde los hechos acaecidos en 2007.

En cualquier caso, no cabe duda de que un estilo de vida saludable es, la mayoría de las veces, garantía de una vida larga, o, al menos, de calidad, por lo que, a pesar del aparente fiasco sobre el mito de la longevidad japonesa, lo mejor es siempre prevenir que curar y ajustarse a unos hábitos de vida que no hace falta buscar al otro lado del Mundo, ya que, sencillamente, en nuestros abuelos tenemos el ejemplo de estilos de vida saludables. No obstante, como todo en esta vida, siempre conviene importar hábitos de vida saludables de otras culturas, como es el caso de la japonesa, sugerente y mágica, lo cual, sin duda, nos servirá para crecer como personas y ampliar nuestros horizontes vitales, algo muy recomendable con independencia de las expectativas de vida que queramos tener, ya que conocer y enriquecernos personalmente debe ser siempre nuestra meta principal, lo cual, sin duda, nos dará llevará a una vida plena con independencia de su duración.