El turmeric o
cúrcuma, una planta utilizada en gastronomía, puede
ayudar a tratar un problema subyacente implicado en la fibrosis
quística.
La curcumina, uno de los principales componentes
de la planta, parece permitir funcionar con normalidad a una
proteína defectuosa derivada de la mutación
genética responsable de la fibrosis quística, al menos en
modelos animales, según explican en "Science" investigadores de
la Universidad de Yale (Estados Unidos).
La mutación, conocida como delta-F508, da lugar a la producción
de una versión defectuosa de la proteína CFTR.
La alteración
conduce a problemas con la acumulación de moco en los pulmones.
Sin embargo, en ratones con la mutación alimentados con curcumina
a dosis bien tolerados por el ser humano, se observó que se corregía
una anomalía eléctrica característica de la fibrosis
quística.
El efecto se observó sólo en animales con el gen de la CFTR
mutado, pero no en los roedores que carecían del gen.
Fuente: Jano On-line