Un estudio de la Universidad de Copenhague con ratones
enfermos de fibrosis quística demuestra que esta
milenaria raíz es eficaz para combatir las
infecciones, pues estimula el sistema inmune. Además,
al anular su parte negativa podría actuar contra las
alergias.
En la antigua China sólo el emperador y sus allegados
podían disfrutar de las ventajas de la potente raíz de
ginseng, un privilegio que, en periodos de guerra y de
forma excepcional, se extendía a los soldados para
aumentar así su resistencia y espíritu de lucha.
En pleno siglo XXI, y con cuatro mil años de historia
a su espalda, el ginseng sigue constituyendo una de
las plantas más apreciadas de la moderna fitoterapia
(afortunadamente ya al alcance de todos), certificada
por investigaciones en todo el mundo.
La últimallevada a cabo en el Hospital Universitario de
Copenhague ha medido la influencia del ginseng en la
respuesta del sistema inmune, concluyendo que éste
puede ayudar a combatir las infecciones en personas
sanas y servir de suplemento frente a los tratamientos
convencionales en pacientes con infecciones
bacterianas y virales y síndromes alérgicos.
¿Cómo consigue esto? Según dicho estudio, mejorando
significativamente la parte positiva del sistema
inmunitario, es decir, los linfocitos Th1, que actúan
de forma específica y eficaz frente a los agentes
externos (bacterias y virus), y reduciendo la
actividad de los Th2, que lo hacen de forma aleatoria
tanto contra los agentes patógenos como contra células
sanas del organismo y que están asociadas a reacciones
inflamatorias.
El experimento se ha realizado en ratones que fueron
infectados en laboratorio con Pseudomonas aeruginosa,
una bacteria responsable de enfermedades como la
fibrosis quística. Los resultados muestran que la
mortalidad en el grupo de ratones con fibrosis
quística y tratado con ginseng fue sólo del 15,6 por
ciento, frente al 54,5 por ciento del grupo de
control. Por otra parte, la incidencia de abcesos
pulmonares decreció (del 20 al 10 por ciento) a lo
largo del tratamiento, mientras que siguió elevándose
en el grupo no tratado (del 15 al 55 por ciento).
Asimismo, el 70 por ciento de los ratones tratados con
ginseng presentaron una carga bacteriológica baja en
los pulmones frete al 20 por ciento del grupo de
control.Por este motivo, para el doctor Arsalan
Kharazmi, director de la investigación, hay razones
para creer que si la raíz de ginseng tiene efectos
positivos sobre esta enfermedad (difícil de curar
debido al continuo desarrollo de resistencias a
antibióticos), también lo tendrá en enfermedades menos
graves: «Si tomamos raíz de ginseng nuestro sistema
inmune se encuentra en mejores condiciones de combatir
las infecciones». No obstante, Kharazmi puntualiza que
el ginseng «no es un antibiótico, sino que refuerza el
sistema inmunitario», motivo por el cual debe ser
tomado como suplemento junto a los tratamientos
convencionales en pacientes con infecciones «y no como
tratamiento». Además, anula la parte negativa del
sistema inmunitario relacionada con el desarrollo de
alergias, por lo que también podría tener efectos
positivos sobre éstas.
Esta investigación, según Teresa Ortega,
vicepresidenta del Centro de Investigación sobre
Fitoterapia (Infito), viene a confirmar el poder
inmunoestimulante del ginseng, que se une a sus ya
conocida propiedades sobre el sistema cognitivo
(mejora la actividad cerebral, la concentración y la
memoria), muscular, adaptógeno y la diabetes.
Pero la
cosa no se queda ahí; en la actualidad, investigadores
de la universidad de Florida (EE UU) están estudiando
cómo podría también debilitar los mecanismos de
defensa de las bacterias durante las infecciones. De
demostrarse que el ginseng no sólo mejora el sistema
inmunitario sino que también combate las bacterias
durante el proceso infeccioso, podría convertirse en
un importante complemento a los tratamientos
convencionales con antibióticos.